Cuaderno de reflexiones matinales: Estrechos y limitados

Estrechos y limitados

En el bosque, la jerarquía no es un peso ni un privilegio: es un orden silencioso que sostiene la totalidad.
El lobo guía a la manada no para explotarla, sino para asegurar la caza y proteger a los más jóvenes; el árbol más alto no roba la luz, la filtra y la reparte, sosteniendo el ciclo de la sombra y la humedad; hasta los insectos, en su humilde anonimato, cumplen un rol indispensable en la danza de la fertilidad de la tierra. Allí, en lo silvestre, la jerarquía es inteligencia holística: cada ser ocupa un lugar que es a la vez servicio y destino.

Pero el hombre, temeroso de su propia fragilidad, pervirtió esa matriz natural. Construyó jerarquías no como redes de cuidado, sino como escaleras de dominio. Lo que en la selva es flujo, en la sociedad se volvió abuso; lo que en el río es corriente compartida, en los templos y palacios se transformó en poder acumulado. Así, en vez de reproducir la sabiduría de la naturaleza, levantamos sistemas donde cada nivel descarga su peso sobre el inferior, como lo describía Erasmo hace más de 500 anos, hasta que al final solo queda el pueblo ..las “ovejas”.. esquilado, cansado y dócil.

La naturaleza no conoce esta miopía egoica. Ella piensa en círculo, no en pirámide. Su inteligencia no es de apropiación, sino de reciprocidad. En ella, toda jerarquía es transitoria, porque la muerte y el renacer se encargan de redistribuir siempre los papeles. El árbol que hoy reina en altura será mañana alimento de hongos y raíces; el depredador que gobierna la llanura terminará nutriendo al suelo que lo sostuvo.

El hombre, en cambio, al perder la visión del círculo, quedó atrapado en la línea ascendente de la ambición. Su ceguera es haber confundido poder con sentido, autoridad con sabiduría, trono con servicio. Allí donde la naturaleza revela un orden sagrado, la humanidad inventa castillos de ego.

Y, sin embargo, cada vez que nos adentramos en la montaña o nos dejamos guiar por la mirada de un animal salvaje, recordamos algo antiguo: que la verdadera jerarquía es la del alma, que sabe inclinarse, que reconoce en todo ser una chispa de la totalidad. Recuperar esa mirada …holística, circular, humilde…es tal vez el único remedio a la enfermedad de nuestra soberbia.

 

Guillermo G González 
Astrologia Psicológica – Terapia Floral 
Tel:+5511 999926642