Autoreferencia en construcción

Al leer a Mircea Eliade comentando a Georges Dumézil, sentí algo que no era solamente intelectual… era íntimo. No eran Roma e India mirándose a través de las páginas; era algo en mí que se reconocía dividido.

Dumézil dice que los romanos piensan históricamente, jurídicamente, políticamente. Que organizan el mundo en leyes, pactos, instituciones. Y que los indues piensan mitológicamente, cósmicamente, moral y místicamente… que el mundo para ellos no es solo ciudad, sino cosmos; no es solo contrato, sino rito.

Al cerrar el libro, comprendí: Roma vive en mí.
Y la India también.

Hay en mí un romano que quiere estructurar la vida, darle forma, calendario, estrategia..que mide, que calcula, que registra. Ese romano interno busca coherencia, desea que las cosas tengan función y lugar. Levanta columnas invisibles para sostener el caos. Necesita la historia, necesita saber de dónde viene para justificar hacia dónde va.

Pero también hay, silencioso y profundo, un hindú interior.  Ese no quiere organizar, quiere contemplar.
No quiere probar, quiere simbolizar.
Siente que cada acontecimiento es un mito disfrazado. Que cada encuentro es un arquetipo que se actualiza. Que la vida no es solo secuencia, sino un mandala.

Cuando el romano en mí sufre, pregunta: “Cuál fue el error? …Cuál fue la causa?”
Cuando el hindú en mí sufre, pregunta: “Qué dios se despertó? ..Qué símbolo quiere nacer?”

Y percibo que mi propia psique es ese campo de tensión.
Una parte quiere construir instituciones internas … principios claros, decisiones firmes.
Otra parte quiere disolverse en el océano del sentido, donde el yo no es centro, sino puente.

Tal vez eso es lo que Eliade nos ofrece …no solo un estudio comparativo, sino un espejo arquetípico. La diferencia entre Roma y la India no está únicamente en los pueblos antiguos; es una polaridad viva del alma humana.

El romano en mí busca identidad.
El hindú en mí busca totalidad.

El romano quiere justicia.
El hindú quiere verdad.

El romano piensa nacionalmente..delimita.
El hindú piensa cósmicamente…integra.

Y Jung susurra al fondo que la individuación no consiste en elegir uno contra el otro, sino en permitir que ambos dialoguen. Que la psique madura cuando el legislador interno aprende a escuchar al sacerdote. Cuando el estratega aprende a oír el sueño.

Tal vez por eso algunos días me siento en un foro …discutiendo conmigo mismo, organizando argumentos.
Y otros días me siento a orillas de un Ganges interior, donde las aguas se llevan nombres y fronteras.

No es una contradicción. Es una tensión creadora.

La Europa que estructura y la India que simboliza se encuentran en la interioridad de quien lee…y se anima a reconocer que su alma es más vasta que su cultura.

Al leer a Eliade comprendí algo simple y enorme: no se trata de elegir entre historia y mito, entre ley y cosmos.

Se trata de permitir que el cosmos respire dentro de la ley.
Y que la ley proteja el espacio donde el mito pueda florecer.

Y quizá, en el silencio entre esas dos voces, nazca algo que no es romano ni hindú …sino profundamente humano.

 

Guillermo G González 
Astrologia Psicológica – Terapia Floral 
Tel:+5511 999926642