Cuaderno de reflexiones matinales: Humano

Humano

A veces …en el silencio de la madrugada…me descubro pensando que la vida no se reduce a este cuerpo que toco y siento. Hay algo en mí que se asoma a través de la piel, de la vista, del olfato, del hambre y del sueño, y sin embargo no se agota en ellos. Como si existiera un viajero secreto que, usando mis sentidos como puertas, viniera a habitar la tierra por un tiempo.

Ese viajero es también quien se sirve de dones más sutiles: la memoria que guarda lo invisible, el intelecto que busca unir los fragmentos dispersos, la voluntad que orienta mis pasos aun cuando el camino no se ve claro. Y cuanto más cedo espacio a esa presencia, más percibo que no soy sólo hambre, sed, deseo, enojo o sueño, sino también silencio, comprensión, anhelo de superacion.

He visto a hombres perderse en el vértigo de los sentidos, confundiendo placer con plenitud, y a otros, en cambio, adormecer la carne hasta olvidar que también fue hecha para gozar de lo bueno. Yo intuyo, y cada vez más convicto, que la senda no está en negar, sino en aprender a escuchar: al cuerpo y a su clamor inmediato, y al alma y sus llamados más hondos.

En mí habita esa tensión, una disputa secreta que nunca termina. Una parte me empuja a buscar lo que calma al instante, otra me recuerda que hay un alimento más fino, que no entra por la boca ni se acumula en los bolsillos. Y yo, aprendiz de mí mismo, voy tanteando el equilibrio, como quien toca una cuerda invisible para hallar la nota justa.

Quizás eso sea vivir: permitir que los sentidos visibles y los invisibles conversen entre sí, como dos ríos que se encuentran, y descubrir en su confluencia la melodía de la existencia.

 

Guillermo G González 
Astrologia Psicológica – Terapia Floral 
Tel:+5511 999926642